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Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en LinkedINEs el último dulce que vuelve locos a los neoyorquinos. El Raindrop Cake (o pastel gota de lluvia)
Es una adaptación del postre tradicional japonés que se hizo también viral en 2014, el Mizu Shingen Mochi. Su creador, Darren Wong, lo vio y se preguntó por qué nadie lo había hecho hasta ahora en EE UU, el país de los híbridos. Wong, publicista por el día, decidió entonces dedicar sus noches a descubrir cómo se hacía este postre parecido a una gota de agua, y probó todo tipo de ingredientes. “Lo complicado era mantener su forma, y que conservara la textura acuática”, explicaba esta semana tras el éxito.
solución la encontró en la mezcla de agua de fuentes naturales y polvo de agar (una gelatina vegana). ¡Eureka! Pero entonces apareció el verdadero problema: ¿cómo transportar un plato tan frágil? Wong puede hacer entre 50 y 100 Raindrop Cakes en su cocina en unas cuatro horas y después tiene que empaquetar cada uno individualmente en cajas especiales que impiden que se muevan para que lleguen intactos a los puntos de venta. Por ahora sólo está disponible en los mercados de Smorgasburg en Williamsburg y Prospect Park, pero Wong espera ampliar pronto la distribución.
¿A QUÉ SABE?
Como las gotas de lluvia que saben a poco, Wong, hijo de un pastelero, sirve el postre acompañado de sirope de azúcar morena y kinako (harina de soja tostada) que potencien el gusto del agua. De todas formas, lo importante no es el sabor, ni los nutrientes, dice él, de lo que hablamos aquí es de texturas. Y, no, no son texturas gelatinosas.
¿CUÁNTO CUESTA?
El precio en Smorgasburg es de 8 dólares. Nada si piensas que comes el postre de la temporada. Lo que te costará será tiempo, porque las colas que se esperan a partir de ahora serán épicas.
¿QUÉ PARECE?
Sí, dilo, porque no eres el primero en pensarlo: parece un implante mamari de silicona. Es decir, una teta. Sí, tal cual. Y quizá por eso tenga tanto éxito. Aunque si le preguntas a su creador, él prefiere insistir en la gota de lluvia. “A mí me recuerda a la escena de Bichos cuando beben gotas de agua que caen de las hojas”, dice. Y va más allá: el Raindrop Cake es como una tormenta de primavera. “Es una experiencia de reanimación, renovación y claridad”.
De forma extraña. Ligero, vegano, sin calorías. Es un rey instantáneo. Porque al instante debes comértelo. Por eso, no es el rey de Instagram. Sino un postre para las nuevas generaciones. “Es un postre para Snapchat”, dice Wong. “Tienes que disfrutarlo en el momento”. Y, corre, porque el momento pasa rápido, como una gota de lluvia.
Fuente: traveler.es
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